09.04.2019

La Embajada de Libia en Argentina difunde el discurso del Presidente del Gobierno

AIN.- La Embajada del Estado de Libia en Argentina difunde el discurso del Presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional ante las recientes agresiones a la capital, Trípoli.

En respuesta a las extraordinarias y gravísimas circunstancias que atraviesa Libia desde hace unos días el Presidente del Consejo Presidencial del Gobierno de Acuerdo Nacional del Estado de Libia, Fayez Mostafa Al-Sarraj, pronunció un discurso.

El mensaje del Sr. Al-Sarraj responde a las graves circunstancias recientes que aquejan al país, como resultado de estimaciones políticas erróneas de actores locales e internacionales que amenazan su seguridad, estabilidad, unidad e integridad territorial.

Las mismas se dan en el marco de un proceso diplomático en curso que el Gobierno de Acuerdo Nacional considera ha sido una verdadera oportunidad para alcanzar la seguridad, paz, estabilidad, consenso y entendimiento, así como para descartar una solución militar a la crisis de Libia.

En ese marco, se había convenido mantener un amplio encuentro nacional entre el 14 y 16 del mes de abril en curso, propuesto por el enviado de las Naciones Unidas, para que sirva de acceso a una etapa de estabilidad propicia para construir el Estado civil democrático.

El Gobierno de Acuerdo Nacional denuncia los brutales movimientos militares que se están llevando a cabo, y que apuntan a destruir estos procesos políticos y a hundir al país nuevamente en un ciclo de violencia y en una demoledora guerra.

Discurso pronunciado por el Presidente del Consejo Presidencial del Gobierno de Acuerdo Nacional del Estado de Libia, Sr. Fayez Mostafa Al-Sarraj

Y sed fieles a vuestro pacto con Dios cuando os comprometáis a algo, y no rompáis [vuestros] juramentos después de haberlos confirmado [libremente] y de haber puesto a Dios por testigo de vuestra buena fe: ciertamente, Dios sabe todo lo que hacéis.

Gran pueblo libio

Nuestro país está pasando por circunstancias extraordinarias de suma gravedad como resultado de estimaciones políticas erróneas de algunas partes locales e internacionales, a costa de la seguridad y estabilidad de la patria y de su unidad e integridad territoriales, lo cual hizo necesario pronunciar este discurso dirigido a ustedes, en cada pedazo de nuestro amado país, y al mundo que observa de cerca la evolución de los acontecimientos sobre nuestro territorio, especialmente en lo relacionado con el tema humano más grave que es el de la guerra y la paz.

Estuvimos hablando con optimismo durante los últimos días sobre la existencia de una verdadera oportunidad para lograr la seguridad, paz y estabilidad en nuestro país y hubo consenso y entendimientos de que la solución militar a la crisis libia quedaría excluida y que el amplio encuentro nacional, propuesto por el enviado de las Naciones Unidas, constituiría el acceso a una etapa de estabilidad propicia para construir el estado civil democrático.

Lamentablemente, había quien acechaba estas esperanzas y ocultaba una orientación que tenía por objetivo socavar el proceso político y hundir al país, nuevamente, en un ciclo de violencia y guerra destructiva impulsado por sus propios deseos personales.

Pueblo libio

Nos hemos esforzado, desde que llegamos a la presidencia de este consejo, para consolidar la concordia entre los libios. Mantuvimos encuentros con las distintas partes y ofrecimos concesiones por el bien de la patria, para poner fin al conflicto y la división y cerrar la brecha y sanar las heridas, lejos de las licitaciones políticas, regionales e ideológicas.

Nuestra mayor obsesión era evitar el derramamiento de sangre, garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos, proteger los establecimientos de la sociedad y estatales, mantener la fuente de sustento de los libios alejada del conflicto político y la escalada militar.

Nuestra brújula ha sido siempre el interés de Libia y ningún otro.

En este marco es que se realizaron nuestros encuentros con varias partes libias, entre ellas y en numerosas oportunidades con el Sr. Hafter, con quien nos reunimos en Al-Rajma, París, Palermo y por último en Abu Dhabi. Hicimos prevalecer el interés de la patria y las buenas intenciones a pesar de las críticas recibidas. Todos los encuentros tenían como objetico finalizar la crisis en el país, poniendo énfasis en el estado civil y la trayectoria democrática, aliviar el sufrimiento de los libios, y en ello pusimos todos nuestros esfuerzos.

Nos entusiasmamos con los entendimientos que resultaron de esos encuentros e intentamos construir en base a los mismos.

Todos saben que impartimos órdenes a nuestros oficiales para participar en una serie de negociaciones en El Cairo para unificar el establecimiento militar. También, mantuvimos extenuantes conversaciones y negociaciones con todas las partes locales, regionales e internacionales relacionadas con el asunto libio. Trabajamos intensamente con la misión de las Naciones Unidas para apoyar el amplio encuentro nacional, intentando de esta manera construir un estado moderno civil y democrático y reforzar la paz civil entre todos los miembros de la sociedad libia.

Cuando la solución se vislumbró en el horizonte, los libios se entusiasmaron, el mundo observaba con detención a Libia y mientras recibíamos al Secretario General de las Naciones Unidas, se violó el pacto y nos sorprendimos con los movimientos militares acompañados por el discurso táctico de Hafter cuyos términos nos remonta a la época de la dictadura y el totalitarismo. En su discurso, Hafter habla de las conquistas y de liberar nuestras ciudades y la capital de los terroristas y criminales, ignorando los sacrificios de nuestros jóvenes y el sufrimiento de sus familiares y amigos, cuando enfrentaron heroicamente a los terroristas y a quienes los apoyaban, como así también la liberación de Sirt y los logros de nuestras fuerzas y los actos heroicos de nuestros jóvenes en defensa de la patria, y enviando a nuestros jóvenes a un destino desconocido como combustible para alimentar una guerra donde no habrá ningún ganador sino todos perdedores. Haftar destruye de esta manera los esfuerzos de los libios y de la comunidad internacional para alcanzar una solución pacífica y mantener el diálogo. Lo único que logrará es la destrucción de todos los esfuerzos puestos para solucionar la crisis, y desencadenar la guerra y derramar más sangre.

Gran pueblo libio,

Señores oficiales y todos los integrantes de las fuerzas armadas libias y las fuerzas de apoyo

Estrechamos nuestra mano a la paz, pero la agresión de las fuerzas de Hafter, su declaración de guerra a nuestras ciudades y capital y su declaración de derrocar el acuerdo político chocó con nuestra determinación y fuerza, por eso instruimos y anunciamos el estado de alerta de nuestras fuerzas armadas libias y las fuerzas de seguridad para responder a cualquier amenaza contra la estabilidad y la seguridad de los libios. Al mismo tiempo, rendimos homenaje a nuestras valerosas fuerzas armadas libias, que continúan arribando de todas partes del país, por los sacrificios que hace para proteger a los civiles y defender el sueño de los libios en tener un estado civil soberano.

En este sentido, ratificamos que todos los involucrados y participantes en estos actos, que causaron la pérdida de vidas humanas y la destrucción de propiedades públicas y privadas, serán entregados a la justicia local e internacional.

En estas circunstancias que nos fueron impuestas, deseamos tranquilizar a los ciudadanos, en las zonas donde se llevan a cabo las operaciones, sobre su seguridad y sus propiedades. Asimismo, reiteramos a todos que el conflicto no es, bajo ningún aspecto, un conflicto regional o tribal y no nos dejaremos llevar por esto. También reiteramos nuestro llamamiento a todos los libios en todas partes del país, oriente, occidente, norte y sur sobre la necesidad de hacer prevalecer el interés de la patria y la unidad de los libios y trabajar juntos para sacar a libia de esta crisis.

Digo a la comunidad internacional que no hay que igualar al agresor y quien actúa en defensa propia o a quien intenta militarizar el estado y el comprometido con un estado civil y democrático.

Por último, a los estados que apoyan la lucha entre los libios, temed a Dios y cesen de injerirse en nuestros asuntos, saquen las manos fuera de mi país. Quien siembra vientos, recoge tempestades

Dios proteja a Libia.

Fuente: DSL
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