Judíos y musulmanes compartieron Pesaj en Buenos Aires

08.05.2017

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Judíos y musulmanes compartieron Pesaj en Buenos Aires
Fuente: Karim Amores

AIN.- En el contexto de las actividades de diálogo interreligioso, jóvenes musulmanes fueron invitados por sus pares judíos a compartir una cena por el Seder de Pesaj, celebración tradicional de la festividad judía. La reunión se llevó a cabo este jueves en Buenos Aires en la sede del Congreso Judío Latinoamericano, organizado por el programa Nuevas Generaciones.

Los prejuicios quedan de lado, solo flamea en el corazón de cada joven la bandera argentina y el deseo de paz. La sala del Congreso Judío Latinoamericano era el lugar donde un grupo de jóvenes charlaban sobre la incorporación de una nueva serie a una plataforma online o reían y coincidían sobre las actitudes de uno de los participantes. Son jóvenes que profesan distinta fe pero que comparten nacionalidad, las costumbres y la cotidianeidad del país.

La idea de la reunión era que diez musulmanes compartieran junto a diez judíos una cena tradicional de Pesaj, festividad de la comunidad judía que recuerda la partida de su pueblo de Egipto y celebra la libertad. Algunos de los miembros musulmanes no había tenido la posibilidad de participar de una celebración de este estilo, por lo que los anfitriones entregaron a cada uno de los asistentes unas hojas donde se explicaban paso a paso las comidas, las canciones y el porqué de las acciones que se realizan basadas en historias de su pueblo. A su vez, los musulmanes contaron y enseñaron cuales son las celebraciones importantes del Islam, de qué manera se celebran y en qué fecha.

Pero no todo se basó en la religión. Las charlas de diversas temáticas estaban presentes a lo largo de toda la cena, son más las cosas en común que las diferencias entre estos 20 jóvenes. Los puentes construidos en este tipo de juntadas derriban cualquier tipo de muro. Argentina es un ejemplo mundial de “coexistencia” pero estos chicos no solo “toleran” la ideología del otro, sino que buscan conocer sobre las otras creencias y compartir momentos junto a los demás.

La paz tiene un precio, el precio no es sangre ni armas, el precio es tiempo. Tiempo para charlar, tiempo para compartir, pero principalmente tiempo para saber.