La Feria del Libro de Buenos Aires y el stand “El Libro Árabe”

14.05.2017

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Nadia Baalbaki, José Farhat y Fátima Baalbaki. Foto DSL
Fuente: DSL

AIN.- Hace cuatro décadas supimos como colectividad árabe, ocupar el tercer puesto inmigratorio (luego de españoles e italianos) en nuestro país. Pero el dato más relevante a destacar es que ocupábamos el primer lugar en cantidad de profesionales descendientes de árabes.

Orgullosos de esto, un grupo de jóvenes entusiastas decidió crear el Círculo de Profesionales Argentino Árabe, que llevó a cabo actividades no tradicionales en ese momento en las Instituciones.

La actividad central convocante era la participación en la Feria Internacional del Libro del Autor al Lector, donde con diseños artísticos se mostraba en sus distintas facetas la cultura árabe que el público consumía con avidez de conocimientos.

La industria del libro en su apogeo permitía el acceso a ediciones exclusivas traídas especialmente de España para la ocasión.

Sumado a la amplia gama de textos relacionados a la cultura árabe de las editoriales locales. Toda esa muestra era exhibida en stands ornamentados al mejor estilo arquitectónico arábigo, ya sea por medio de la simulación de una parra que daba acceso, o en otra oportunidad una fuente de agua en su centro, replicando patios tradicionales, que han recibido menciones de honor oportunamente.

¿Cuál es el encanto del papel?

El permitirnos plasmar la palabra, y con ella nuestra trascendencia. Sabemos que la oralidad es elemento vital del hombre en su expresión. La lengua castellana con miles de vocablos árabes. Sumando luego la escritura cuneiforme, Ugarit junto a sus tablillas de arcilla y sus pictogramas, luego la escritura fenicia consonántica, llevando a la necesidad del libro; para que más tarde pudiera registrarse Al Andalus…

Los egipcios demandaban la buena madera de los cedros del Líbano para sus construcciones. Y Biblos era el puerto más cercano a esos bosques. Las embarcaciones egipcias navegaban hacia allí para comprar los troncos que necesitaban, y pagaban con un producto que tenían en abundancia, un elemento elaborado con pulpa de cañas que crecía a orillas del Nilo.

Debidamente tratado y secado al sol se transformaba en esa delgada y lisa lámina llamada papiro, voz de la que deriva papel. Biblos se convirtió en el centro mundial del comercio del papiro, a tal punto que los griegos comenzaron a llamar “biblos” al papiro. Un escrito hecho sobre un largo rollo de papiro era llamado “biblion”. Y, el plural que designaba una colección de tales rollos, era “biblia”, de donde deriva la actual palabra Biblia.

Para escribir en él, más cómodo que con el pincel utilizado para escribir en la antigüedad, se implementó el cálamo. Una caña hueca, cortada oblicuamente en su extremo, cuya etimología e igual raíz que la palabra “calamar” resulta adecuada al referirse a la «tinta» o líquido negruzco segregado por el animal mediante una glándula recubierta por un cartílago interior, alargado y parecido a la pluma de un tintero, que cuando el animal es hostigado o perseguido, lo expulsa para enturbiar el agua de su entorno mientras huye velozmente.

Resumiendo, el mapa genético de la sabiduría tiene sus orígenes en nuestro Creciente fértil. El ordenamiento y la estructuración del libro al que los árabes convirtieron en sagrada institución como principal exponente del pensamiento. En el pasado “El Libro Árabe” supo ser a través de la escritura, quien atrape las palabras que se llevaba el viento, resguardando y retransmitiendo sabiduría de la Edad Media.

Memorias de un pasado con gloria

Aquí en nuestro país la presencia de “El Stand Árabe” supo brillar cuatro décadas en la Feria del Libro. En sus inicios eran recurrentes las notas periodísticas, dado que se destacaba por dar un toque de color exótico al lugar.

Innumerables escritores pasaron firmando ejemplares, agasajados por la inquietud de voraces lectores. Entre los que primero acuden a mi memoria están: Juan Jose Saer, Victor Massuh, Jorge Asis, Nemer Ibn Al Barud, Teresa Estevez Brassa, Saad Chedid entre otros.

También, se hacían presentes artistas de prestigio en el acto del “Día de los Países Árabes”: Domingo Cura, Camel Darbo, Amir Thaleb, Yamila Cafrune, Alicia Haddad y muchos más. Ese día, la Feria estaba musicalizada con acordes árabes durante toda la jornada. Era el acto más convocante de todos los que allí se realizaban en la sala de mayor capacidad, y aun así, siempre colmado con gente de pie celebrábamos año a año el día otorgado al Stand “El Libro Árabe”.

Reflexión de esperanza

El Circulo de Profesionales Argentino Árabe, dejo una impronta muy fuerte en mí. Fue mi primer trabajo, y allí pase seis fructíferos años como secretaria administrativa. Tuve el honor durante años de atender el stand al público, participando activamente en la organización y redacción de notas convocando a autoridades locales, personalidades del ámbito cultural y a los embajadores de los países árabes, que estaban siempre prestos a nuestros requerimientos.

Supimos trabajar motivados por distintos equipos de lujo que integraron las Comisiones Directivas, bajo las presidencias del Dr. Alejandro Tfeli, Dra. Yamilah Nader, Arq. Aldo Hallar, Dr. José Farhat, Lic. Marta Chiban, sin obviar las irreemplazables colaboraciones de las Dras. Sara Neffa y Leila Yomaha de Hatamleh que por años fueron encargadas directas del Stand ante las autoridades de la Feria.

Tampoco me olvido del Dr. Juan Hannouche, Ing. Nader Hallak, Dr. Guillermo Esper, Lic. Hikmet Anaise…entre tantos que denodadamente comprometían a toda la colectividad presente, embajadores, comerciantes, e industriales, brindando su apoyo, adhesión o contribución para ver plasmado un sueño, que era exhibir orgullosamente a nuestro Círculo como " Vínculo histórico de ciencia y cultura".

Uno de mis orgullos pasados algunos años fue sentir la emoción de conducir el acto central y percibir la avidez del público asistente, magnetizados por nuestra Cultura. Me cuesta creer que en tiempos de tanta oscuridad con nuestros valores de origen no estemos presentes redoblando el paso con más fuerza que nunca.

Ayer recorrí la Feria y buscaba nuestro Stand. Fue raro no estar este año presentes allí.

Tome conciencia que empezó la cuenta regresiva para todos los descendientes de árabes con buena voluntad, interesados en la difusión de nuestra cultura ancestral.

Algo nos pasó; como colectividad en el área cultural. Creo sería bueno para nuestra identidad, y en memoria de nuestros ancestros, replantearnos el presente mirando hacia el futuro. Aspiro a creer que no todo está perdido, y que juntos podremos en un futuro próximo volver a marcar el sendero de la sabiduría y de la civilización, apuntando el astrolabio hacia el Oriente para orientarnos.