Una bala israelí destruye el sueño de un ciclista que iba a competir en los Juegos de Asia

04.05.2018

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Una bala israelí destruye el sueño de un ciclista que iba a competir en los Juegos de Asia
Fuente: BOICOT ISRAEL

AIN.- A Alaa al-Dali le amputaron una pierna tras un disparo durante la Gran Marcha del Retorno, rompiendo su sueño de participar en los juegos de 2018.

En el momento en que un francotirador israelí alcanzó a Alaa al-Dali en la pierna derecha, un sueño largamente buscado cayó al suelo junto a él: el ciclista de 21 años había estado entrenando durante meses para competir en los Juegos Asiáticos de 2018 que se celebrarán en Indonesia este verano.

“Mi sueño brilló ante mis ojos como si ya se hubiera convertido en una cosa del pasado”, recordó al-Dali.

Participaba en las protestas que iniciaron la campaña de 46 días de la Gran Marcha del Retorno durante el Día de la Tierra Palestina, el 30 de marzo, pidiendo el derecho de los refugiados palestinos a regresar a su antiguo hogar, actualmente dentro de las fronteras de Israel, cuando recibió un disparo cerca del muro fronterizo de Gaza.

“En el momento en que me dispararon y caí al suelo, supe que nunca más sería capaz de montar en una bicicleta”, dijo al-Dali a Middle East Eye. “He estado entrenando durante meses, durante al menos seis horas al día […] para representar a mi equipo y levantar la bandera de mi país, Palestina, en los Juegos Asiáticos”.

Después de someterse a nueve operaciones, los médicos le dijeron a la familia de Al-Dali que su pierna tendría que ser amputada debido a los daños causados en sus huesos y tejidos, supuestamente por una bala “explosiva”, que está prohibida por el derecho internacional humanitario. Estas balas están diseñadas para fragmentarse y explotar cuando impactan, rompiendo huesos y desgarrando vasos sanguíneos.

‘Ni siquiera llevaba piedras’

Con varias medallas en su haber, al-Dali, un ciclista de la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza y miembro de la Federación de Motorsport, Motocicleta y Bicicletas de Palestina, tenía el ojo puesto en el medallero de los Juegos Asiáticos de 2018, que comenzará en Yakarta en agosto.

Solo el año pasado, al-Dali ganó tres premios locales, incluida la medalla de bronce en la Liga de Tokio 2, una carrera organizada por el Comité Olímpico Palestino en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno de Japón.

El 30 de marzo, al-Dali, junto con miles de personas más, se dirigió a la valla fronteriza oriental de Gaza para participar en las protestas exigiendo su derecho al retorno, 70 años después de la Nakba palestina (la “catástrofe” en árabe): más de 750.000 palestinos fueron expulsados por la fuerza de sus pueblos y aldeas a raíz del establecimiento de Israel en mayo de 1948.

“Monté mi bicicleta para dirigirme a la valla fronteriza del este junto con tres de mis amigos ese día”, recordó.”Estaba desarmado. Ni siquiera llevaba piedras. Me quedé a unos 200 metros de la valla de la frontera y me dispararon una bala justo debajo de la rodilla”.

Según el Ministerio de Salud palestino, al menos 40 palestinos han muerto y más de 5.000 han resultado heridos, decenas han quedado discapacitados a largo plazo desde el comienzo de las protestas. Mientras tanto, el jefe de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU criticó al ejército israelí por el “deplorable” asesinato de 42 palestinos en cuatro semanas.

El ejército israelí dice que sus fuerzas solo disparan contra los “instigadores” o para evitar que los manifestantes se acerquen a la valla que separa el territorio de Israel.

Sin embargo, grupos de Derechos Humanos han dicho que Israel está llevando a cabo una política de atacar deliberadamente a los manifestantes con fuego real y usando “fuerza excesiva y letal” . El grupo israelí por los Derechos Humanos B’Tselem incluso lanzó una campaña a principios de este mes, pidiendo a los soldados israelíes que rechacen las órdenes de “abrir fuego contra manifestantes desarmados” en Gaza.
Israel le negó tratamiento médico

La madre de Al-Dali, Intisar, de 56 años, dijo que había tenido un mal presentimiento sobre las protestas y advirtió a al-Dali antes de irse a la marcha.

“A las fuerzas israelíes no les importa si los manifestantes son pacíficos o no. Yo mismo participé en muchas protestas durante la primera Intifada (levantamiento contra la ocupación) en 1987, y los soldados israelíes solían acribillarnos con balas reales, incluso cuando no hacíamos más que cantar”, dijo.

Al-Dali recuerda haber llegado al Hospital Europeo de Gaza y esperar cinco horas antes de ser atendido debido a que había decenas de manifestantes heridos. Quedó inconsciente después de perder mucha sangre y permaneció en la unidad de cuidados intensivos durante dos días antes de someterse a una cirugía.

Según Intisar, cuando la familia exigió su traslado a un hospital de Cisjordania para tener acceso a un mejor tratamiento médico y evitar la amputación, las autoridades israelíes le negaron el permiso para salir de Gaza.

“La oficina de enlace del Ministerio de Salud palestino nos dijo que las autoridades israelíes les habían informado de que no aceptarían ninguna solicitud para palestinos heridos durante las protestas”, dijo.

Al-Dali cree que las autoridades israelíes le negaron intencionadamente el permiso para salir de Gaza, a él y a docenas de heridos más, como una forma de castigo. “Al negarme el acceso a tratamiento médico, la ocupación destruyó todo lo que he estado construyendo durante años”, se lamentó.

Reuters informó que el ejército israelí dijo que, aparte de “casos humanitarios excepcionales”, no se brindaría tratamiento médico a los palestinos que participaron en las protestas.

“Se decidió que cualquier solicitud de tratamiento médico por parte de ‘terroristas’ o ‘alborotadores’ que participasen en ‘eventos violentos’ sería denegada”, dijo un comunicado del ejército. “Los residentes extranjeros no tienen derechos adquiridos para ingresar al territorio israelí, incluidos los palestinos que viven en la Franja de Gaza”.

Las fuerzas del ejército israelí han estado estacionadas a lo largo del muro que separa Gaza de Israel durante las últimas tres semanas, utilizando gases lacrimógenos, francotiradores disparando munición real, bombardeos de tanques y ataques aéreos.

Los manifestantes palestinos han quemado llantas a lo largo de la frontera para reducir la visibilidad[de los francotiradores] y han arrojado piedras y artefactos incendiarios en dirección a las tropas israelíes.

Balas explosivas

El hermano de Al-Dali, Mohammed, de 25 años, dice que había bastantes probabilidades de que su hermano pudiera haber salvado la pierna si el equipo médico y el personal necesarios hubieran estado disponibles a tiempo.

Gaza ha estado sufriendo una crisis humanitaria como resultado del bloqueo impuesto por Israel en la Franja desde 2007.

Casi el 43% de los medicamentos esenciales no están disponibles en Gaza y “el equipo médico esencial para salvar vidas ha dejado de funcionar debido a los constantes cortes en la corriente eléctrica”, según un informe de 2017 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como resultado, los hospitales de Gaza han estado luchando para hacer frente a la afluencia masiva de heridos en las últimas tres semanas.

“Para salvar la pierna de mi hermano, los médicos habrían pasado no menos de diez horas realizando una cirugía muy complicada para eliminar los fragmentos de bala. Pero había docenas de otros jóvenes que necesitaban operaciones urgentes. Pasar diez horas para salvar a una persona significa dejar que otros mueran “, dijo.

Ashraf al-Qedra, portavoz del Ministerio de Salud en Gaza, dice que el uso de balas explosivas por parte de Israel refleja su intención de infligir la mayor cantidad de bajas entre los civiles.

“Las municiones explosivas causan daños severos y lesiones graves que requieren enormes cantidades de suministros médicos y medicamentos para tratar las heridas, y dejan a los hospitales de Gaza completamente saturados”, dijo a MEE. “Decenas de heridos sufrirán discapacidades permanentes, ya que los principales hospitales de Gaza carecen de personal médico y equipos para tratar cientos de casos cada día”.

Las balas explosivas, prohibidas por el derecho internacional humanitario, explotan al impactar para causar el mayor daño posible. Esto hace que sea difícil de extraer, lo que obliga a los médicos a recurrir a la amputación. Según Medical Aid for Palestine, los cirujanos en Gaza se han visto obligados a realizar 17 amputaciones (13 piernas y cuatro brazos) desde el 30 de marzo.

“Puedes imaginar lo difícil que es para alguien que le digan que le amputaron la pierna. Lo único que me podía ayudar a lograr mi sueño… fue amputado”, dijo al-Dali. “En el momento en que me dijeron que perdí la pierna me sentí como en una pesadilla. No creía que esto fuese una realidad que pudiese asumir durante el resto de mi vida”.

En una declaración en respuesta a Middle East Eye, el ejército israelí dijo que “emplea solo armas estándar y municiones que son legales según el derecho internacional”.

Amnistía Internacional ha pedido un embargo global de armas contra Israel, acusando a sus fuerzas de cometer crímenes de guerra en la Franja de Gaza.

Aunque no mencionaron las balas explosivas, el grupo de derechos humanos dijo que la naturaleza de las lesiones de los manifestantes palestinos “muestra que los soldados israelíes están usando armas militares de gran potencia diseñadas para causar el máximo daño a los manifestantes palestinos que no representan una amenaza inminente para ellos”.

“Estos intentos aparentemente deliberados de matar y mutilar son profundamente inquietantes, por no decir completamente ilegales. Algunos de estos casos parecen ser homicidios dolosos, una violación grave de los Convenios de Ginebra y un crimen de guerra”, afirma Magdalena Mughrabi, subdirectora de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

Los deportistas como objetivo

Hassan Abu Harb, entrenador de al-Dali, tenía grandes esperanzas de que al-Dali ganaría varios premios internacionales. “Alaa es uno de los mejores ciclistas de Palestina. Ganó varios premios y dependíamos de él para representar a Palestina en los Juegos Asiáticos”, dijo Abu Harb, agregando que al-Dali fue seleccionado junto con otros dos ciclistas para participar en la competición y que los preparativos para su viaje ya habían comenzado.

Según Abu Harb, desde el comienzo de las protestas, otros cinco atletas palestinos en Gaza han perdido las piernas debido a las heridas causadas por municiones explosivas, incluyendo a Muhammed Khalil, un jugador de fútbol de 23 años cuya pierna también fue amputada.

Abdul Salam Haniyya, miembro del Consejo Supremo para la Juventud y el Deporte en Palestina, dice que el uso de deportistas como objetivo militar israelí no es nada nuevo.

“Las fuerzas israelíes han estado atacando sistemáticamente a los deportistas palestinos durante años. Al usar munición real y balas explosivas, claramente están causándoles discapacidades de forma intencionada”, dijo.

Según el Ministerio palestino de Juventud y Deportes, 32 deportistas fueron asesinados y otros 27 resultaron heridos en la guerra lanzada en 2014 en la Franja de Gaza, incluido Ahed Zaqout, un jugador de fútbol palestino, que murió por un bombardeo del ejército israelí sobre su vivienda.

Aún así, al-Dali dice que no lamenta haber tomado parte en las protestas, incluso si eso le costó la pierna.

Según al-Dali, su objetivo actual es viajar al extranjero para reemplazar su pierna con una extremidad artificial y participar en los próximos Juegos Paralímpicos de Asia, una competición para atletas con discapacidades. “Con una extremidad artificial o no, continuaré mi entrenamiento y trabajaré en fortalecer mi pierna izquierda para poder volver a montar mi bicicleta”, dijo.

“Tomaré [mi discapacidad] como un nuevo desafío y dependeré de mi otra pierna para lograr mi sueño”, dijo.