El mundo árabe cabe entre Brasil y Uruguay, y una ciudad lo demuestra

30.10.2018

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El mundo árabe cabe entre Brasil y Uruguay, y una ciudad lo demuestra
Fuente: SPUTNIKNEWS

AIN.- Una ciudad, dos países, un crisol de culturas: así se podría resumir la naturaleza de la ciudad fronteriza de Chuí/Chuy, un importante núcleo comercial que cuenta con una importante presencia árabe. Sputnik viajó hasta allí para mostrarte cómo se vive en este sitio.

En el extremo sur de Brasil, en la frontera con Uruguay, hay una ciudad donde los comercios llevan el nombre de las principales ciudades del mundo árabe: Damasco, Cairo o Dubái. Desde hace décadas, aquí es posible comer un shawarma en pan de pita en la calle o comprar ingredientes para hacer el mejor de los hummus, algo impensable a pocos kilómetros.

También es posible encontrar un negocio exclusivamente dedicado a la venta de narguilas (pipas de agua para fumar tabaco aromatizado), un dato curioso en una ciudad pequeña. Y si uno mira con detenimiento, en la puerta de cada tienda hay inscripciones de bendición en caligrafía árabe.

Es que en Chuí (o Chuy, del lado uruguayo) se concentra una importante colonia de inmigrantes de varios puntos de Medio Oriente: principalmente son de Palestina, pero también del Líbano, de Jordania o incluso de Egipto, y se dedican al comercio, el corazón de la actividad económica de esta ciudad.

En número, la colectividad árabe es reducida. Según explicó a Sputnik Mohamad Kassem Jomaa, exalcalde de Chuí y de origen libanés, hoy en día está compuesta por unas 250 personas. Pero este número no se diluye entre los 20.000 habitantes (6.000 del lado brasileño y el resto en Uruguay), por su peso fundamental en el comercio.

"Mi padre vino para Brasil con veintipocos años. Dice que es más brasileño que libanés. No es que no quiera al Líbano, pero después de estar 60 años en Brasil, ¿qué va a querer del Líbano? No quiere más nada. Estamos radicados acá, vivimos acá y somos brasileños de alma", resumió el comerciante.

España, Portugal y el dólar

Pero la historia de la ciudad se remonta mucho más atrás de la llegada de la colonia árabe. En la época de la colonia y de la puja entre las coronas de España y Portugal, la zona en la que se ubica la ciudad era un botín por el que ninguna de las dos potencias daba el brazo a torcer.

En medio de los palmares y bañados, los españoles construyeron dos fortalezas que aún perduran hoy, a más de dos siglos: el fortín de San Miguel y la fortaleza de Santa Teresa. Pero recién a fines del siglo XIX se desarrolló el centro urbano con su trazado actual.

A lo largo de la avenida principal, se encuentran los hitos que marcan la frontera entre los dos países. De hecho, basta cruzar una calle para cambiar de nación. En sus inicios, el poblado contaba con unos pocos comercios. Recién entre los años 50 y 70 se intensificó, entre otros motivos gracias al crecimiento del turismo.

Para entender por qué creció el comercio en esta ciudad, es necesario tener en cuenta las oscilaciones del real (o el cruzeiro, o el cruzado) y del peso. Cuando el tipo de cambio del lado brasileño sube, los uruguayos inundan las tiendas para adquirir productos a precios convenientes. Y a la inversa también sucede.

Para los uruguayos, suele ser conveniente comprar textiles, alimentos y artículos de higiene. Y antes del estallido de la crisis económica, las tiendas libres de impuestos uruguayas estaban abarrotadas de brasileños que compraban productos de electrónica, bebidas alcohólicas o productos importados.

Qué es ser "doble chapa"

La frontera seca que divide a la ciudad también la une, y ha dado origen, como en otras poblaciones limítrofes, a la identidad del "doble chapa". Se trata de personas arraigadas en ambos países, que suelen manejar las lenguas de ambos sitios y que tienen lazos familiares y laborales a ambos lados del límite internacional.

Para Jomaa, entre la aduana brasileña y la uruguaya, debería establecerse una zona especial los habitantes que contemple la "convivencia" de los habitantes de la ciudad, que les dé "libertad". "Hay cosas que nosotros compramos en farmacias uruguayas, porque son más baratas que en Brasil. Otros vienen a comprar algunas cosas que son más baratas en farmacias brasileñas. Comprar azúcar, yerba o café es más barato del lado brasileño, pero si queremos una botella de whisky vamos a lado uruguayo porque sale menos", agregó.

El futuro con Bolsonaro presidente

En 1997, Chuí se emancipó del municipio de Santa Vitória do Palmar. Jomaa fue el alcalde durante las primeras dos Administraciones de la nueva ciudad. El comerciante, contrario a los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), no ve en el auge del presidente electo, Jair Bolsonaro, una amenaza para la comunidad árabe.

En una entrevista con el diario Estadao, el entonces candidato del Partido Social Liberal (PSL) afirmó que cerraría la embajada de Palestina en Brasilia de ser electo, y que el reconocimiento de ese Estado fue negociado con "terroristas". Estas palabras cayeron como un balde de agua fría en la colectividad árabe de Brasil, que tradicionalmente ha apoyado la causa palestina, y el Chuí no fue excepción.

El exalcalde, sin embargo, restó importancia a estas declaraciones, dichas por Bolsonaro cuando "ni él pensaba que iba a ser presidente". Además, indicó que decisiones como las que anunció el candidato "no se toman así y no son tan fáciles", y que las palabras fueron "a pedido" de otro político.

Mientras tanto, la mezquita de Chuí sigue construyéndose con el apoyo de los comerciantes, para dar a los musulmanes de la zona un templo donde puedan profesar su fe. Dentro de los seguidores de esta religión están los árabes llegados en 1950 y sus descendientes, pero también más fieles.

"De 80 o 90 empleados que trabajan conmigo, unos 10, que son de Senegal, son musulmanes. Todos han colaborado de una u otra manera para que se haga. En invierno se para un poquito porque es la época de menos ventas. Ahora empieza el verano de nuevo, después de esta estación quizás quede pronta la mezquita", concluyó.