"¿Quién va a levantar la voz por nosotros?, ¿quién nos va a defender?"

25.11.2018

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Familia de Adnan Hassan Hamze. Foto. Edgardo Gómez
Fuente: Tiempo Argentino

AIN.- Habla el padre de Hassan Hamze, el joven investigado por terrorismo a partir de un llamado para pedir helado hecho desde el domicilio de sus primos, acusados sin pruebas de pertenecer a Hezbollah.

A Hassan Adnan Hamze –25 años, argentino de sangre libanesa, ducho para la edición de video y el diseño gráfico– todavía le cuesta dormir por las noches, culpa de un sueño interrumpido por una tropa de policías que tiró abajo la puerta de su casa, esposó a toda la familia –incluida una abuela de 86 años– y le informó que estaba sospechado de ser un integrante de Hezbollah.

"Hay un dicho que se lo transmito a toda mi gente –cuenta Adnan, el padre de Hassan, en un español todavía entreverado– que dice que sólo conoces a una persona cuando convives con ella. El gobierno y la Justicia tienen todo el derecho de tomar precauciones, de hacer lo que consideren lo mejor para la seguridad, pero por qué antes no se tomaron el trabajo de averiguar en el barrio quiénes somos, de preguntarles a mis vecinos de toda la vida cómo trabajamos. La única explicación que le encuentro a lo que nos están haciendo es que somos débiles o, como dicen acá, unos perejiles. ¿Quién va a levantar la voz por nosotros? ¿Quién nos va a defender? Nunca nadie de mi familia ha peleado, insultado o discriminado a alguien por su credo. Los únicos perseguidos somos nosotros".

Adnan tiene 55 años; 32 los pasó en la Argentina. Su familia es del norte de Líbano, muy cerca de Trípoli; allí se casó y tuvo a sus dos hijos mayores. La guerra y el divorcio lo convencieron de emigrar y recaló en Floresta, donde luego se asentaría gran parte de la colectividad. En el barrio conoció a Yamila, una criolla con ascendencia libanesa con quien echarían raíces definitivas en el país: primero abriendo un restaurante de comida árabe y luego, como los papás de Hassan.

En el departamento de siempre, de Emilio Lamarca esquina Avellaneda, tuvo lugar hace unos días el allanamiento ordenado por el juez federal de Lomas de Zamora, Alberto Santa Marina, luego de que Hassan quedara involucrado en una causa por terrorismo. La sospecha la originó una escucha telefónica en la casa de Chivilcoy 467, la misma donde por orden del juez federal Sebastián Ramos los hermanos Axel Salomón, de 25 años, y Gamal, de 23, fueron detenidos (todavía duermen en una celda del penal de Ezeiza) acusados de tenencia de armas de guerra y acopio de municiones, luego de que fueran secuestradas armas antiguas, que los imputados, explicaron, habían heredado de un bisabuelo. En la escucha que compromete a Hassan, eso hay que reconocerlo, se lo oye muy claro pedir un kilo de helado.

"Los Salomón son de la familia. Axel es primo de Hassan, fueron juntos a la primaria y al secundario. Cuando lo detuvieron a él y al hermano fue una conmoción. Mi hijo hizo lo más común del mundo: fue a ver si la familia necesitaba algo, preguntar qué había pasado, en qué podía ayudar. El helado que pidió era para Laia, la hija de dos años de Axel. Sólo por eso dañaron a toda la familia para siempre", se queja Adnan.

Dos días después de aquel llamado, la policía irrumpió a las 6 de la mañana en la casa de Adnan, sacó a todos de la cama, los hizo arrodillarse en el piso frío y los esposó durante un buen rato. Luego reconocieron que el resultado había sido "negativo" y se despidieron llevándose computadoras, celulares y los documentos de todos.

"Hassan es un chico sensible –dice el padre–, y las noches de lluvia o de viento se duerme con la abuela porque quedó con miedo. Vinimos a la Argentina para darles una mejor vida a nuestros hijos y nos encontramos con esta persecución. Si nos pasa algo, ¿a quién vamos a recurrir?, ¿a esta justicia tan injusta que nos humilla, nos insulta y nos discrimina?". «