Fuerte llamado de los líderes religiosos argentinos al diálogo y a la convivencia pacífica

07.12.2018

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Fuerte llamado de los líderes religiosos argentinos al diálogo y a la convivencia pacífica. Foto Periodismo Digital
Fuente: VALORES RELIGIOSOS

AIN.- Referentes católicos, judíos y musulmanes instaron a no permitir que "enfrentamientos de otras regiones del mundo afecten la convivencia como pueblo de hermanos". Una iniciativa del Instituto de Diálogo Interreligioso.

La Conferencia Episcopal, la AMIA y en Centro Islámico suscribieron hoy una declaración conjunta a favor del diálogo y la convivencia, en la que convocan a “todas las comunidades religiosas, dirigentes, medios de comunicación y la sociedad en general a no permitir que los conflictos y enfrentamientos de otras regiones del mundo, cuya solución no se encuentra entre nuestras posibilidades, afecten nuestra convivencia como pueblo de hermanos”.

La declaración fue suscripta por los presidentes de la Conferencia Episcopal, el obispo Oscar Ojea; de la AMIA, Agustín Zbar, y del Centro Islámico, Aníbal Bachir Bakir, y por los co-presidentes del Instituto de Diálogo Interreligioso IDI), el presbítero Guillermo Marcó, el diputado Omar Abboud, y el rabino Daniel Goldman, durante una ceremonia realizada en la sede del Episcopado nacional.

El gesto –que contó con la presencia del secretario de Culto de la Nación, Alfredo Abriani y el director de Cultos de la Ciudad, Federico Pugliese- tiene como antecedente el que suscribieron en 2005 los principales referentes religiosos del país –entre ellos el entonces cardenal Jorge Bergoglio- en el que condenaban “cualquier forma de violencia que invoque la fe como justificativo”.

“En estos momentos particulares, nuestro deber principal radica en preservar y fortalecer todos los caminos de diálogo que conduzcan a una mayor fraternidad y solidaridad entre todos los habitantes de nuestro país”, dice el texto.

En ese sentido, señala que “el diálogo genuino y libre de especulaciones es una actitud de vida y una enseñanza permanente, un instrumento que resuelve diferencias internas y externas, y que desde una visión periférica, logra consensos para el bien común”.

“Los argentinos, más allá de nuestras dificultades y disensos, hemos sabido dar testimonio de coexistencia y de cooperación pacífica y armoniosa entre diferentes culturas y tradiciones religiosas. La preservación de este valor nos invita a la prudencia y a la reflexión”, afirma.

Destaca que “a mayor parte de los habitantes del planeta (incluyendo nuestra Nación) se declaran creyentes. Esto –añade- debe promover a las religiones a entrar en un diálogo entre ellas, orientándolas en el cuidado de la naturaleza y el planeta que es nuestra Casa Común, en la defensa de los pobres, el trabajo por la justicia y en la construcción de redes de respeto y fraternidad”.

Por eso, sostiene que “como instituciones nos comprometemos a seguir creando instancias de diálogo que fortalezcan nuestra convivencia; a profundizar en el conocimiento mutuo desde la educación y a compartir, informar y brindar opinión desde nuestros valores en común al conjunto de la sociedad”.

También se comprometen a “responder de manera solidaria a noticias e informaciones falaces, a fin de evitar tergiversaciones y generalizaciones que confundan a la opinión pública, alimenten el prejuicio y produzcan daño a las comunidades”.

En los considerandos de la declaración se puntualiza:

“Que en la República Argentina la vocación de diálogo interreligioso reafirma y asevera la voluntad de las comunidades de convivir en armonía”.

"Que “el diálogo desde nuestras propias identidades y desde los valores religiosos, ha enriquecido al conjunto del tejido social argentino, aportando opiniones apreciables y recomendaciones relevantes”.

“Que tanto en nuestra historia como en nuestro presente, el poliedro conformado por la multiplicidad de visiones culturales y sociales del ser argentino incluyen el sentido profundo de la dimensión de la fe”.

“Que las particularidades de la construcción del diálogo interreligioso en nuestro país ha trascendido nuestras fronteras y son parte del patrimonio intangible de nuestra sociedad”.

“Que la convivencia y el respeto se perfeccionan en el amor al prójimo, siendo que nuestro compromiso religioso se traduce en una preocupación genuina por la dignidad del hombre, oponiéndose de manera absoluta a toda violencia como medio de resolución de conflictos”.