¿Por qué se habla del Charlie Hebdo como "atentado" y de El Paso como "tiroteo"?

05.08.2019

ImprimirEnviar por e-mail

Los atentados de El Paso han dejado decenas de muertos
Fuente: Los Replicantes

AIN.- Lo sucedido en El Paso esconde el mensaje más intrincado del terrorismo: infundir miedo en las víctimas a realizar cualquier tarea cotidiana.

El progresivo desmantelamiento de los territorios controlados por el Daesh en Oriente Próximo parecía ser la primera piedra de un sueño: acabar con el terrorismo a gran escala en el mundo occidental.

Sin embargo, el auge de la extrema derecha y los movimientos antimigratorios han traído un fenómeno que parecía latente desde la matanza de Utoya en 2011, cuando Anders Behring Breivik tiroteó a más de 70 personas en la citada isla noruega durante un campamento juvenil del Partido Laborista Noruego.

Aquellos hechos se han convertido en un aliciente para múltiples grupúsculos de la extrema derecha que han permanecido a la espera desde entonces y que ahora se reactivan contra personas todo aquello que representa diversidad y, sobre todo, inmigrantes y personas de religión islámica; todo un odio aparentemente legitimado con un discurso institucional, como la matanza en Nueva Zelanda contra musulmanes que dejó 49 muertos. Y lo hacen con una finalidad básica: infundir terror. Sí, cometer terrorismo.

Con Breivik hubo amplio consenso, al menos con el tiempo, en definir su papel como el de un terrorista ultraderechista (también es cierto que Noruega no tiene precedentes de este tipo de actos). Con Said y Chérif Kouachi, los atacantes del Charlie Hebdo o con Amedy Coulibaly, abatido tras atrincharse en los supermercados Kosher de París, no hubo ninguna duda: eran "terroristas islámicos".

Pero el último casos de El Paso (en Dayton, sucedido poco después, han sido determinantes otro tipo de factores), donde un joven de extrema derecha ha dejado decenas de muertos, la línea parece menos evidente para algunos medios. En un país jaleado por el diario racista Breitbart (que aupó a Trump y cuyo fundador, Steve Bannon, ahora asesora a VOX en materia de comunicación), donde se ha dado alas a personas como Kirstjen Nielsen (encargada de separar a familias migrantes, autora de frases al estilo "debemos terminar con la cadena de miseria humana", ya dimitida), donde se crea una emergencia nacional que no existe; es evidente que el caldo de cultivo necesitaba tiempo para generar una situación que al gobierno se le puede escapar de las manos.

"Un tiroteo", "un atentado" y... ¿una responsabilidad gubernamental?

Partiendo del objetivo fundamental del terrorismo islámico, centrado en generar odio hacia los musulmanes occidentales con el fin de alentar una especie de rebelión religiosa, no hay duda de que cada atentado terrorista ha contribuido a conseguir estos objetivos.

¿Por qué hablamos del "atentado de Charlie Hebdo" y del "tiroteo de El Paso"? Como hemos comentado, el salafismo ha conseguido que gran parte del imaginario asocie este tipo de actos únicamente con la comunidad musulmana, un tipo de actuaciones que reciben un 375% de mayor atención mediática que el resto.

Además, habría que analizar hasta qué punto se responsabilizaría al actual Ejecutivo estadounidense de crear el caldo de cultivo en el caso de determinar que es un acto terrorista. La propia Fiscalía del país norteamericano ya investiga lo sucedido como acto terrorista y las dudas desaparecen con el paso de las horas. Pero no hay que olvidar que El Paso es la peor masacre producida contra la comunidad hispana en Estados Unidos, precisamente, cuando el gobierno habla de "crisis migratoria", separa familiares en la frontera y carga todos los males del país sobre los recién llegados.

Todo ello pone de relieve los efectos que produce la estancia de Donald Trump en el poder, en lo que representa el recrudecimiento de una problemática sostenida en el tiempo de la que nadie ha hablado con claridad: entre los años 2007 y 2016 hubo 275 víctimas mortales por atentados ultraderechistas en Estados Unidos, el 74% de los muertos por terrorismo en el país norteamericano, según The Washington Post.

Pero, sin duda, lo ocurrido en El Paso tiene un matiz de fondo: el miedo a la inmigración, el odio, el rechazo, la intención de infundir temor a aquella persona que ha salido de su casa a comprar una simple prenda de ropa. Y eso, a la postre, es el germen del terrorismo.

Una problemática que llega para quedarse

El auge del terrorismo ultraderechista, con ataques en lugares tan diversos como Nueva Zelanda o Estados Unidos, solo hace pensar que esta lacra llega para quedarse. Y será muy difícil de combatir.

Lo será, primero, porque los autores se sienten legitimados por las propias autoridades que, aunque ahora critican los hechos, son las que han alentado este tipo de discursos y puesto la voz de alarma sobre cuestiones que anteriormente no preocupaban especialmente a la gran mayoría de la sociedad.

En el caso de Estados Unidos, además, se suma otro problema: la venta de armas. Las personas que se radicalicen a través de internet, al más puro estilo Daesh, pueden comprar un arma en cuestión de minutos y perpetrar las matanzas. El efecto impulso será un factor a tener en cuenta y dificultará enormemente la acción de las fuerzas de seguridad.

A pesar de la poca distancia entre lo sucedido en El Paso y Dayton, las autoridades aseguran que el segundo caso tenía como base otro tipo de problema. Sin embargo, la imagen queda ahí y el 'efecto copia' y el precedente son una tentación para potenciales agresores que deberían situarse bajo el ojo de las autoridades.

Gran parte de los acólitos del supremacismo blanco se sienten en una auténtica guerra contra el diferente, contra el "invasor", al que pretenden atacar sin ningún tipo de reserva. La matanza de El Paso, quizás, sea la inspiración para alimentar el odio que se esconde en el corazón de parte de la población. Por ello, si se quiere atajar, cabe diagnosticar el problema como lo que representa: terrorismo.