Periodistán, el argentino que recorre lugares “a los que nadie va” y encontró mil historias

24.08.2019

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Fernando Duclos es periodista argentino
Fuente: Mundotkm

AIN.- Fernando Duclos es periodista y decidió emprenderse en la aventura de conectar Barcelona con Pekín, recorriendo Europa del Este y el continente asiático.

“Se conjugaron varios factores al mismo tiempo y dije: ¿por qué no? y acá estoy”, dijo Fernando Duclos, desde Uzbekistán. Él es un “argentino, por la Ruta de la Seda”, mejor conocido en Twitter como Periodistán.

Cada mensaje que publica en la red social se vuelve viral y relata historias no tan conocidas sobre Medio Oriente y una porción del mundo de la cual no se suele hablar mucho, por lo menos en Argentina.

“Los países que terminan en -instán son, por lo menos para nosotros los sudamericanos, uno de los últimos blancos en el mapa, que quedan en el mundo, que nadie va y con mucho misterio”, dice.

¿Quién es Periodistán?

Fernando es periodista, pero hace cuatro años que no vive en el país. En el último tiempo, era corresponsal de una agencia de noticias en Brasil.

Él ya realizó varios viajes a lo largo de su vida: visitó América latina, hasta Nicaragua, cuando tenía 20 años, y recorrió África, desde Somalía, hasta Sudáfrica. Esta es su tercera aventura, uniendo Barcelona y Beijing, pasando por Medio Oriente.

“Me tentaba porque nunca había estado en Europa, nunca había estado en Asia y me gusta ir mucho a los lugares que no va nadie, me encanta. A medida que empecé a leer más sobre el asunto, más me empezó a interesar, más me empecé a meter y, de repente, se dieron las condiciones y dije: Es ahora o nunca”.

Partió desde Buenos Aires, Argentina y ya tiene más de 15 mil kilómetros recorridos. Su paso por Twitter no es desapercibido: cuenta sobre la historia del helado, de los números indo-arábigos, de países que ni sabíamos que existían y mucho más.

“Para hacer este viaje, vengo leyendo desde hace mucho tiempo. Más de un año y tengo una libreta de apuntes que, en su momento, fui leyendo y me parecieron súper interesantes”

Ahora, se encuentra en Uzbekistán y cuenta cómo está viviendo el hecho de encontrarse en una cultura tan diferente. Si bien él ya se lo esperaba, lo que más le sorprendió de la cultura es la hospitalidad “legendaria”.

“Te llaman, te invitan, no te dejan pagar, te levantan haciendo dedo y te quedás a dormir en la casa, te regalan plata -a veces, lo cual me da mucha vergüenza-. Toda la hospitalidad de la gente y cómo se desviven por ayudarte, particularmente, en regiones musulmanas”, asegura.

Fernando explica que, como son lugares que tienen tanta mala reputación, las personas intentan demostrarte que son normales, como todos nosotros. “Te tratan como un rey, a veces no tienen nada, pero te dan lo que no tienen“.

En cuanto a un punto de similitud con los argentinos, él encontró la sociabilidad de las personas. “A partir de los Balcanes, exceptuando Europa Occidental, existe el amor por juntarse, sin un motivo especial más que para verse y estar reunidos. “Juntarse, como nos gusta a los argentinos. A tomar mate, a tomar té, a tomar rakia, a estar juntos”.

“En Afganistán, en Kurdistán, en las partes musulmanes de Rusia ya es extremo. Es estar todo el día juntos. Fumando, charlando y así se pasa la vida”, sostiene.

Periodistán: sus historias en Twitter

En estos tiempos de redes sociales y contenido digital instantáneo, hay miles de perfiles de instagrammers o bloggers recorriendo el mundo, de diferentes maneras. Ya no se puede distinguir quién es quién y encontrar algo original.

Sin embargo, con Periodistán se marcó un perfil muy específico, distinto al resto de los que están dando la vuelta al globo, en este momento. Sus hilos sobre emperadores que pocos saben de su existencia y sus relaciones entre Medio Oriente y fútbol, cautivaron a miles en la red social.
“Lo primero, y lo que más me interesa, es no ser un blog de viaje. No me interesa que la gente sepa 10 tips para visitar Bangkok o cómo hacer para que te salga más barato viajar. Me parece que es muy limitado”, explica.

“Entonces, trato de no hacer eso y de mezclar un poco todo: lo personal, con la historia, con otras culturas. Trato de ponerme algo en el medio: de que no sea 100% algo personal mío porque no le interesa a nadie”.

El contenido lo arma con su “radar periodístico”, al igual que si estuviera en cualquier otra parte del mundo o mismo en Argentina. Sin embargo, al estar en una región tan distinta, reconoce que se le presentan historias a cada hora y tiene que dosificar el contenido. “A veces tardo dos horas escribiendo o armando un hilo, por ejemplo”.

Periodistán: capítulo afgano

Hace unos días, volvió de Kabul, la capital de Afganistán. Contó que no le había dicho ni a sus familiares que iba a ese destino, por cuestiones de seguridad. Ese país le pareció el más impactante, de lo que va el viaje.

“Es lo más diferente a lo que nosotros conocemos, o sea el hecho de que la separación de sexo sea tan estricta…“, admite.

Fernando cuenta que, en su estadía en una casa familiar afgana, la esposa del hombre que lo alojaba le cocinaba, “dándole todo”. “Yo nunca pude verle la cara a ella ni darle las gracias”.

En Afganistán, las mujeres, desde los 8 años, no se les permite tener contacto directo con hombres que no sean parientes cosanguíneos, marido o familia política.

Tienen que llevar burka para salir en la calle, no puede usar zapatos con taco, no pueden hablar en voz alta en público, no pueden ser fotografiadas ni filmadas, no pueden aparecer en radios, TV o actos públicos.

En las calles de Kabul convergen vehículos, peatones, bicicletas, vacas, corderos, ovejas, mendigos sentados en el medio del asfalto, mercados y hombres armados, haciendo checkpoints.

En Afganistán, cada dos cuadras, hay efectivos de seguridad que detienen los vehículos y los revisan a ellos y a los pasajeros.

“Es un lugar lleno de problemas, pero lleno de vida. Súper estimulante: olores, colores, sabores, personas, gritos, es tremendo”, sostiene.

A los 4 días que partió de la ciudad, hubo un atentado suicida en un casamiento: una bomba asesinó a 63 personas. El Estado Islámico se atribuyó el hecho, que dejó 180 heridos. “Es la primera vez que estuve en un país en guerra. Fue lo que más me shockeó”.

“Por ejemplo, en la casa que estaba viviendo, varios vidrios estaban rotos, porque hace un mes había habido un atentado, a una cuadra de ahí, y la onda expansiva había roto varios vidrios de la casa”, cuenta.

Lejos de los filtros, los canjes, los me gusta y las selfies, Fernando encontró destacarse del resto de los viajeros: adentrarse en tierras que no a muchos les interesa -ni se atreven- y contar las mil y un historias que hay a miles de kilómetros de Argentina.