Los conservadores británicos, acusados de islamofobia

19.12.2019

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El primer ministro britanico, Boris Johnson
Fuente: Infobae

AIN.- Los conservadores británicos, que durante mucho tiempo sacaron provecho de las acusaciones de antisemitismo que pesaban contra la oposición laborista, se encuentran ahora en el punto de mira, acusados de dejar aflorar la islamofobia entre sus filas.

El partido del primer ministro Boris Johnson anunció el martes que había encomendado un amplio estudio sobre la discriminación dentro de la formación al profesor de psicología Swaran Singh, exmiembro de una comisión nacional sobre la igualdad.

Su misión ha sido ya criticada, considerada demasiado amplia para responder al muy específico problema de la islamofobia, que asolaría al partido conservador.

"Ampliando el asunto a la discriminación de manera más general, es probable que el estudio esté pensado para que ignore las crecientes pruebas de islamofobia dentro del Partido Conservador", denunció el Consejo Musulmán Británico (MBC, por sus siglas en inglés), que representa a cientos de mezquitas y asociaciones de musulmanes.

El MBC ya había advertido sobre "el miedo palpable" entre los musulmanes británicos ante la intolerancia que reina en la vida política inglesa.

El informe no se interesará por "lo que ha pasado realmente", ni por "la magnitud" del problema, dijo a la BBC la exdiputada conservadora Sayeeda Warsi, la primera mujer musulmana que se convirtió en ministra. Warsi, que lleva años alertando sobre este problema, criticó el hecho de que se haya escogido a Singh para conducir el estudio, pues este "estima que el término mismo de 'racismo' es un término cuestionado".

- "Buzones" -

En los últimos años, la oposición laborista fue acusada de dejar crecer el antisemitismo entre sus filas.

Estas críticas perjudicaron su campaña de las legislativas celebradas el 12 de diciembre, donde cosechó su peor resultado en 80 años.

Los dardos van dirigidos ahora contra los 'tories', grandes triunfadores de estos comicios.

El diario The Guardian publicó el mes pasado una investigación sobre 25 concejales conservadores – retirados o todavía en el cargo– acusados de haber publicado contenidos racistas o islamófobos en las redes sociales.

Entre estas publicaciones, hay llamados a prohibir las mezquitas o textos que califican a los musulmanes de "bárbaros" o de "enemigos internos". Y el primer ministro Boris Johnson también es señalado como parte del problema, después de que el año pasado, cuando todavía era ministro de Relaciones Exteriores, escribiera un artículo en el que comparaba a las musulmanas que llevan velo integral con "buzones".

Si bien el objetivo era el de defender el derecho de las mujeres a vestir como quieran, este comentario dio lugar a un "aumento significativo" de actos islamófobos, advirtió la asociación antirracista Tell MAMA.

Según una encuesta del instituto YouGov, realizada a principios de año para el grupo antirracista Hope Not Hate, el 40% de los conservadores desea que, después del Brexit, la política migratoria de Reino Unido acepte menos musulmanes.

Una tercera parte de estos pensaba que los "terroristas islámicos" reflejaban una supuesta hostilidad generalizada de la comunidad musulmana hacia Reino Unido.

Igualmente, el 43% declaraba que prefería no tener un primer ministro musulmán.

El Partido Conservador fue duramente criticado en las elecciones municipales londinenses de 2016 por haber intentado relacionar al candidato laborista Sadiq Khan, actualmente primer alcalde musulmán de la capital, con el extremismo islámico.

- Tolerancia cero -

La Comisión británica por la Igualdad y los Derechos Humanos examina actualmente varias denuncias contra los 'tories' pero aún no solicitó una investigación oficial, como sí lo hizo con las acusaciones de antisemitismo dentro del Labour.

Durante la campaña de las legislativas, el líder conservador Boris Johnson insistió en que su partido había adoptado una política de "tolerancia cero" con estos incidentes antisemitas, islamófobos o de cualquier otro tipo de prejuicio.

También pidió perdón por "todo el mal que había causado" en anteriores incidentes, a los que calificó de "intolerables", y prometió una investigación independiente, actualmente ya en marcha.