Presidente del Centro Islámico Boliviano: “Los talibanes tienen la inocencia de un mono con ametralladora”

30.08.2021

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Lic. Isa Amer Quevedo, presidente del Centro Islámico Boliviano
Fuente: Los Tiempos

AIN.- El drama afgano, con el retorno de los talibanes al poder, sorprende y conmueve a la comunidad internacional. Sobre la serie de interrogantes que aquella convulsión genera OH! conversó con Isa Amer Quevedo, politólogo, jurista islámico y director del Centro Islámico Boliviano.

—¿Los musulmanes siguen algún decálogo o algo así, digamos, los diez mandamientos?

—No. Pasa que, en realidad, en la Biblia no hay los 10 mandamientos. Si vemos el Antiguo Testamento, hay 613 mandamientos. Luego aparece Jesús y dice: “No se cambiará ni una coma de la Ley. Todo pasará, pero la Ley no pasará”. Pero después aparece un señor que no conoció a Jesús, que se llama Pablo de Tarso, y ése dice: “La Ley está obsoleta”. Y él es quien habla de los 10 mandamientos.

Él editó toda la tradición anterior y la transforma en una versión “light”, sin azúcar, muy grecorromana, muy al estilo de los emperadores romanos de esa época. Pero si vamos a la palabra de Jesús, que es un mensajero de Dios, que es el Mesías, nos dice que tenemos que practicar la misma ley de Moisés. La ley de Moisés tiene 613 o 617 mandamientos, según la escuela judía que uno vaya a elegir.

—¿Qué me dice la polémica Sharía? A ella se le atribuyen algo así como mandamientos cuya ejecución frecuentemente sorprende y hasta conmociona.

—Sharía significa senda, en árabe. La ley de Moisés de la que hablábamos, en árabe se llama “la sharía de Moisés”. La sharía es la interpretación racional, correcta, del Corán, es la interpretación humana de la revelación. No es, como se suele prejuzgar, una ley divina. Es algo falible.

—¿Entonces es esa sharía, esa interpretación, la que va diferenciando a los diversos grupos musulmanes que se manifiestan en el planeta?

—Al ser un trabajo humano, hay varias versiones de la sharía. Están los musulmanes liberales que tienen una sharía mínima. Están los conservadores que tienen una sharía mezclada con folklore. Luego están los fundamentalistas, que son los más coherentes porque tratan de ser coherentes con todo, con fundamento, como dice la lógica. Más allá, están los musulmanes peligrosos: los radicales, los fanáticos, los extremistas.

El profeta Muhammad prohibió el extremismo, dijo: “No se vayan a extremos con la ley porque la ley siempre les ganará en tolerancia”. Ahí fracasan grupos como los talibanes y otros que no tienen tanta cobertura. Pero en todas partes y en todas las religiones hay personas que son extremistas. Además, una persona puede ser extremista en un punto y negligente en otro. Por ejemplo, vi una ejecución de una persona atribuida a ISIS en Siria. Decían que ellos eran extremistas porque trataban de aplicar literalmente la ley.

Yo estudié la ley islámica, veo que no son extremistas, sino negligentes, violaron la ley. Ejecutaron a una persona sin hacerle un juicio, algo prohibido en el islam. El profeta Muhammad dice: “Toda persona es inocente hasta que no se compruebe su culpabilidad”. Y la prueba debe traerla quien acusa.

—En ese marco, ¿cómo explicamos la condición de los talibanes que hoy sorprenden al planeta?

—Los talibanes, básicamente, son un grupo guerrillero que se crea en base a los pashtún. Es una raza que vive en parte en Pakistán y parte en el sur de Afganistán. Viven en una zona montañosa, muy seca y, especialmente la zona de la frontera, inaccesible. La veo algo así como Oruro o Potosí. Por eso los ejércitos nunca la llegan a controlar.

Son gente tribal, feudal, muy machista. Hay mucha cohesión y poca iniciativa personal. Eran unos testarudos montañeses hasta que alguien, supimos luego que EEUU, les dio armas y los organizó como guerrilla. Eso al margen de la religión que puedan seguir. Son gente salida del monte. Justo pasaron unos videos en los que se ve a algunos talibanes entrando impresionados a un parque de diversiones. Nunca vieron algo así. Saltan en la cama elástica, se ponen a dar vueltas en el carrusel, etc.

—Pero también traen una sharía a la que seguramente han adaptado ese su machismo tan fuerte. ¿Es así?

—Claro, ellos cometen sus errores, discriminan a la mujer. Pero no podemos usar una sola categoría para juzgar un movimiento político y militar. Si estudio las legiones romanas, ¿me voy a fijar cómo tratan a las mujeres o en otras cosas primero? Si estudio la dictadura de Napoleón, ¿me voy a fijar en cómo trataba Napoleón a las mujeres? Napoleón sacó a las mujeres de sus casas, les puso uniforme y creó el concepto de “la nación en armas”. Pero nadie habla de eso, ¿no?

Hay una distorsión en ese tema. Están exagerando un aspecto, que es importante, pero no es el único. La intención es generar un rechazo emocional, hurgar en los sentimientos y emotividad de la gente para, aparentemente, alejarla del islam.

—Sin embargo, se llega a extremos como las lapidaciones o como los de esos grupos que practican la ablación. ¿Qué raíces tienen? ¿Por qué se llegó a eso?

—Pasa que en el islam la gente tiene un pasado. Por ejemplo, la ablación es un fenómeno del norte y el este africano que es practicada por los musulmanes, cristianos y paganos de esa región. Al parecer, allí la gente cree que si la mujer tiene el clítoris muy largo, entonces padece de muchos problemas debido al roce con sus piernas. Entonces consideran que eso les puede generar un desorden de conducta.

Eso les dice su folklore. Pero, esencialmente, no es un fenómeno religioso. Al haberlo relacionado a la religión, hubo mala intención. Sería relacionar que como hay muchos bolivianos metidos en el narcotráfico y aquí la gente es mayoritariamente católica, entonces el catolicismo practica el narcotráfico. Y eso es absurdo.

—¿Por qué organizaciones como ISIS, Al Qaeda, los talibanes, etc. llegan a tener tal grado de violencia, fanatismo y poder?

—Dentro de la mente, la persona es libre. Hay asesinos seriales que por fuera se ven como unos santitos, pero dentro de su mente complotan cómo destripar y degollar. Sociedades primitivas, feudales, ignorantes hay en todo el mundo. El machismo también es un problema mundial. El problema allá es que se busca a esa gente, se les da armas y se les da una causa.

Yendo a los más antiguos, ¿quién puso a Osama Bin Laden en Afganistán a entrenar guerrilleros? La necesidad de Estados Unidos de crear una resistencia local contra los soviéticos. Entonces se van enlazando las cosas. No es tanto la religión, sino la necesidad de tener un operador local, con credibilidad, dinero y contactos. Algunos de los guerrilleros que fueron formados por Bin Laden crean los talibanes y esos son los de la etnia pashtún.

Bin Laden también formó a otras personas que no están ahora en los talibanes. Al Qaeda es otra ramificación de ese trabajo y tiene características diferentes a los talibanes. Por ejemplo, los talibanes no practican mucho eso de los atentados terroristas, son más una guerrilla y son sumamente primitivos. Diría que tienen la inocencia de un mono con una ametralladora. Son gente inocente porque se creen cualquier cosa. Esa gente es bien lanzada, muy valiente. En cambio, en Al Quaeda no hay esa inocencia porque usan los atentados como forma de acceder al poder.

—¿Y qué pasa con ISIS?

—ISIS es muy diferente a ambos porque ISIS está directamente para exterminar gente, algo que Al Qaeda ni los talibanes hacen. Hoy en la guerra de Siria Al Qaeda lucha contra ISIS. Detrás de ISIS hay mucha complicidad de Rusia. ISIS se formó luego de que el presidente sirio liberó a 9 mil guerrilleros que estaban presos en Siria de una cárcel militar. Las armas que recibe ISIS no son del todo estadounidenses. ISIS, pese a que se muestra súper tecnologizado, no tiene acceso al poder aéreo, no tienen una real potencia militar. Hace básicamente bulla. Es muy interesante, es como si fuera un movimiento controlado.

Lo mismo pasa con los talibanes en Afganistán. En Siria, la mayoría de los muertos no se produce en ISIS ni por su acción, sino por bombardeos. Y la capacidad de bombardeo sólo la tienen Rusia y el Gobierno sirio. Eso no informan los medios. Entonces una cosa es la realidad que ni los propios pobladores de esas regiones pueden comprender y otra es la que los medios nos quieren poner como tema de debate, como actitud. Como le decía, las mujeres son tratadas en Afganistán muy mal desde hace mucho tiempo. Mire que no hubo cambio con la presencia de Estados Unidos durante 20 años. Ahora lo han puesto como tema.

Durante su ocupación, Estados Unidos bombardeó matrimonios, bombardeó un kínder, asesinó un montón de gente en esos 20 años. Ahora lo quieren presentar como un tiempo idílico. Muestran a los talibanes como los destructores del paraíso, pero la realidad no es así.

—¿Qué sucede con esas miles de personas que se ven desesperadas por escapar de los talibanes?

—Siempre ha pasado así. Cuando los españoles tuvieron que dejar América muchos criollos se fueron con ellos. Cuando Estados Unidos se retiró de Vietnam se tuvo que llevar a miles de vietnamitas porque esa gente hacía el trabajo sucio. Esa gente colaboraba con ellos que eran los invasores. A ellos les prometieron visas, nacionalidad, etc.

—Volvamos a los talibanes recordando que detrás de ISIS hay otros poderes. Detrás de esa gente primitiva e ignorante de los talibanes hay un cerebro gris que a mueve muy astutamente hasta tomar el poder. ¿Quién es y por qué?

—Lo más fácil sería decir que quien les dio las armas, es decir, Estados Unidos. Pero parece que ya no es esa la relación porque la política es cambiante. Habrá que ver los tratados que el gobierno talibán hará con China y Rusia. Recuerde que mientras Estados Unidos es de reacciones inmediatas y relámpago, China va despacio.

Son días de expectativa. Para cuando los talibanes ya formen su gobierno, ya tres países se han ofrecido para ingresar a reconstruir: China, Rusia y Turquía. Lo mismo que Estados Unidos ofreció hace 20 años. Ahora tampoco sabemos si los talibanes tendrán éxito al ser gobierno. Ayer ya salió uno de los caudillos más antiguos, de la época de Bin Laden, Ahmad Shah Massoud, en el norte, a anunciar una resistencia armada contra los talibanes. Dice que ya recuperó tres provincias.

—En ese caso, ¿a qué se está apostando?

—Hay muchas estrategias políticas que pueden estar en curso. Por ejemplo, imaginemos que uno quiere explotar un yacimiento de diamantes, pero no cuenta con los recursos o la tecnología para hacerlo ahora. ¿Lo abandono para que venga otro y lo tome? No. Prefiero desatar una guerra allí, que me dure unos tres o cuatro años, hasta que yo tenga las condiciones para explotarla.

Es lo que se decía, por ejemplo, de Colombia con la guerrilla de las FARC. Ellas andaban como protegiendo al narcotráfico. Claro, uno agarraba a un guerrillero y él decía que estaba peleando por el pueblo, por la revolución. Bueno, ¿pero por qué lo pusieron justo ahí? ¿Por qué las guerrillas del África occidental surgen justo alrededor de las zonas de diamantes, piedras preciosas y minerales estratégicos? Al haber esa convulsión violenta, esa inestabilidad militar, se genera un impedimento para que la competencia aproveche mi falta de recursos o tecnología.