Expertos y defensores de los derechos humanos consideran esta operación un intento sistemático de borrar las pruebas forenses del genocidio cometido contra los palestinos y de apropiarse de sus propiedades, además de una violación de la dignidad de los restos de las víctimas que aún yacen bajo los escombros.
Expertos y defensores de los derechos humanos consideran esta operación un intento sistemático de borrar las pruebas forenses del genocidio cometido contra los palestinos y de apropiarse de sus propiedades, además de una violación de la dignidad de los restos de las víctimas que aún yacen bajo los escombros.